miércoles, 8 de septiembre de 2010

DE DESCENTRAMIENTOS, DES-LOCALIZACIONES Y EXPANSIONES ESPACIO-TEMPORALES: La televisión como un espacio de aprendizaje

1. A modo de contextualización

Antes de entrar en materia, es necesario ubicar el escenario profesional desde el cual se orientará esta reflexión. A finales del año 2009, el Ministerio de Educación Nacional consolida un grupo de personas que venían trabajando el tema de las TIC en el campo educativo y decide crear la Oficina de innovación educativa con uso de medios y nuevas tecnologías con el objetivo fundamental de “propiciar modelos sostenibles de innovación educativa, basados en el uso y la apropiación de las TIC en los ambientes de aprendizaje, para la renovación pedagógica del sistema educativo y la competitividad de las personas y del país” (MEN, 2009), dentro de esta oficina, un área especial es la de contenidos, la cual tiene las siguientes líneas de trabajo:

 Radio educativa: consiste básicamente en liderar la estrategia para el uso del medio radial como elemento pedagógico para contribuir al desarrollo de competencias y al fortalecimiento de los establecimientos educativos; se apoyan también las iniciativas de productores radiales, emisoras escolares y emisoras comunitarias.
 TV educativa: brinda acompañamiento pedagógico a las producciones televisivas con fines educativos, tanto a nivel de canales nacionales como regionales, locales y comunitarios.
 Impresos: consiste en trabajar de la mano de las editoriales de libros de textos escolares para que conozcan los estándares básicos de competencias y los articulen a sus proyectos, posteriormente el MEN presenta, a modo de catálogo, todos los textos escolares que se producen en el país.
 Digitales: se orienta a divulgación, catalogación y tratamiento pedagógico de contenidos que circulan tanto on-line como off-line.

2. Y ¿dónde está el aprendizaje no institucional?

Dentro de las líneas de trabajo del área de contenidos de la Oficina de innovación educativa con uso de medios y nuevas tecnologías, la menos institucional de todas es TV educativa, en la medida en que se aleja, en principio, del lugar destinado -hasta hace algún tiempo- para aprender, evidenciando los dos cambios de producción y conocimiento de los que habla Barbero: el descentramiento y la des-localización, cuyas definiciones, por su concisión, merecen ser citadas: “Descentramiento significa que el saber se sale de los libros y de la escuela, entendiendo por escuela todo sistema educativo desde la primaria hasta la universidad”. (Barbero, p. 178), en cuanto a la des-localización expresa que “el saber circula hoy por fuera de los lugares legitimados cultural y políticamente para esa función”. (Barbero, p. 179).
Retomando el distanciamiento institucional de la estrategia de TV educativa y centrando la atención en cómo las producciones televisivas pueden ser espacios de aprendizaje, es importante resaltar que, pese a que los programas tienen una orientación pedagógica, esto no es explícito para el televidente puesto que su búsqueda está más cercana al entretenimiento que al aprendizaje; sin embargo, con lo anterior no se quiere decir que éstos no puedan ir de la mano, sino que aún falta una mayor comprensión de la omnipresencia de los medios en la vida cotidiana y su incidencia en la multiplicación de las situaciones y espacios de aprendizaje. Al tenor de lo anterior, la forma como se dan los aprendizajes no institucionales en la televisión educativa es, en su mayoría, espontánea porque cada día el número de espectadores puede variar y, en algunos casos, un televidente “desprevenido” puede quedar atrapado en el programa. En términos de Orozco, también estaría del lado del aprendizaje no formal, en la medida en que “se realiza a través de diferentes lenguajes y medios, privilegia los audiovisuales y la interactividad material o virtual, y busca involucrar a los sujetos de manera integral y no solo racional”. (Orozco, p.126) Lo concerniente a cómo se involucran a los sujetos de manera integral, se abordará más adelante.

Ahora bien, es importante entrar a detallar qué se aprende con la televisión educativa. En primera instancia, se hace necesario explicar que la concepción pedagógica para la orientación de las diversas producciones no está centrada en presentar conclusiones, soluciones o verdades irrefutables a través de una voz en off –como los documentales de Discovery, National Geographic, History channel, etc.–. Sin entrar a juzgar qué tan válida o no pueda ser esta postura, el acompañamiento que se le ha brindado a las producciones nacionales se ha enfocado en aspectos como:
 Generar espacios de reflexión sobre cuál puede ser la mejor opción para resolver un problema; por ejemplo, El show de Perico, es un programa infantil recreado con títeres donde la estructura es la de un talk show presentado por Perico, “en cada episodio un invitado cuenta su problema o el conflicto que tiene con otros animales y busca encontrar a través del talk show una solución a lo que está pasando”. (Señal Colombia, El show de Perico, extraído el 6 de septiembre de 2010 desde http://www.senalcolombia.tv/index.php?option=com_programas&view=micrositio&id_serie=5&Itemid=4) También puede ver una parte del programa dedicado a la pereza en http://www.youtube.com/watch?v=CSKeZEwXZeM&NR=1


 Prestarle un especial interés a las situaciones cotidianas por las que pueden pasar los niños y jóvenes, como por ejemplo abordar en un programa que los cambios físicos que se experimentan en el tránsito de niño a adolescente son absolutamente normales y no hay motivo para avergonzarse por ello. Esto se sustenta además con posturas como las de Valerio Fuenzalida, donde afirma:
Hoy día, en televisión claramente las expectativas de las audiencias tienen que ver más con situaciones existenciales y con el hogar: la dueña de casa espera que la ayuden a resolver muchos problemas del hogar. El joven no quiere de ninguna manera prolongar los estudios ni ir a la universidad, sino más bien saber cómo puede transitar de la niñez a la juventud, cómo pasar este período de ser joven y adolescentes. Es pues, otro tipo de educación que tiene que ver más con conductas, con comportamientos de la vida que otra cosa”. (Fuenzalida, 2006, p. 32 – 33)

En este punto, se hace explícita la forma de involucrar al sujeto de manera integral y no sólo racional, porque se trata de decir las cosas en el “lenguaje infantil, juvenil o adulto” según sea el caso, de abordar situaciones que favorezcan el fortalecimiento de la auto-estima, que potencien la reflexión, generen identificación, entre otros. Este último punto es fundamental, en la medida en que al generar identificación se logra que el televidente aprenda por la experiencia ajena, “La experiencia ha sido considerada la mejor maestra del conocimiento. Dado que no podemos experimentar todo, las experiencias de otras personas, y por consiguiente otras personas, se convierten en sustitutos del conocimiento”. (Stephenson, sin fecha, citada en Siemens, 2004, p. 5)

Como se ha podido vislumbrar hasta el momento, el hecho de que el aprendizaje abordado en esta reflexión se dé a través de un espacio mediático como lo es la televisión, deja en clara evidencia la expansión espacio-temporal –o en palabras de Orozco, los desordenamientos de los tiempos y escenarios educativos–, lo que ubica al aprendizaje en el tiempo de ocio y en la estigmatizada caja mágica que es la televisión.

Para concluir, los aprendizajes de los televidentes le aportan al contexto profesional en el que me desenvuelvo, en la medida en que me obligan –en el buen sentido de la palabra– a reflexionar sobre cómo se deben orientar las sugerencias a los guiones, cuáles son las posibilidades y limitantes de un programa o de una serie televisiva, cuál debe ser el matiz de lo que se dice, se muestra o se sugiere, de manera que no se muestre una única posibilidad ni estigmatice a determinado grupo poblacional y a que la información que se brinde esté contextualizada y genere más dudas que respuestas, porque la televisión es un espacio muy potente de aprendizaje.