por:
Jorge Guío
Andrea Alzate
En la entrevista realizada a Yulani Mujica, profesional en la coordinación de planta y compensación, encontramos que el Banco de la República presenta unas condiciones laborales muy semejantes a otras entidades en la medida en acoge personas con contratos temporales, aprendices del SENA y estudiantes de práctica para apoyar según su campo de formación a un área específica del Banco. Aunque es muy importante que los estudiantes y aprendices tengan la posibilidad de enfrentarse al mundo laboral, es interesante puntualizar que esto puede llegar a ser un tema complicado en la medida en que dicha vacante será cubierta por estudiantes de práctica o aprendices, lo cual le implica a la empresa un aporte social, pero también cierto alivio económico en la medida en que sólo tendrá que pagar -según la Ley 789 de 2002- el 75% del salario mínimo legal vigente a dichas personas.
En cuanto a la situación de temporalidad, esta responde básicamente al cubrimiento de licencias de maternidad, vacaciones, incapacidades, comisiones y jubilación; todo esto cuando no sea posible redistribuir las funciones mientras se presenta la ausencia de la persona que venía desempeñando el cargo; en algunos casos especiales, se contrata bajo esta modalidad para cumplir con labores muy específicas dada la magnitud de un proyecto que se esté llevando a cabo. Estas situaciones, se pueden relacionar con que mencionaban Castells y Carnoy en lo que respecta al proceso de individualización de la relación entre trabajador y empresa y de la individualización del trabajo, donde la mayor parte de la fuerza laboral se encuentra en los trabajadores de tiempo parcial, temporales y autónomos y eso se corrobora si se observa la nómina del Banco de la República, comparativamente con la de hace 14 o 15 años atrás, la cual ha disminuido casi un 50%. Dada esta condición, es posible inferir que las políticas de inclusión de personal temporal, estudiantes en práctica y aprendices del SENA, entre otras formas de contratación, representan una reducción económica importante, lo cual puede hacer al Banco más eficiente en términos administrativos en lo concerniente a la carga prestacional y pensional.
Las dos instituciones de educación superior que tienen convenio con el Banco de la República forman tecnólogos.
¿Cómo se entiende la competitividad en el entorno?
El Banco de la República por ser una entidad de régimen único y especial no tiene un marco de competitividad en el Sector Financiero con otras instituciones a nivel nacional y aunque al contratar a los empleados se puede requerir un perfil específico, asume la formación en competencias específicas que requiere de sus trabajadores, lo cual no impide que puedan posteriormente desempeñarse en otras empresas porque muchas de las bases de conocimiento son compartidas en el campo del sector financiero.
A nivel general, al interior del Banco la competitividad se mide a nivel de la calidad de sus trabajadores, donde se hacen evaluaciones periódicas de rendimiento de los trabajadores por parte de sus Jefes, que posibilitan la retroalimentación, producto del cual se generan acuerdos de mejora.
A nivel de Departamento de Control Interno, de manera adicional, se llevan a cabo capacitaciones a los empleados, con el fin de mantenerlos actualizados en los temas según la especialidad del profesional. Igualmente, se promueve, aunque no de manera oficial por el Banco, sino más a nivel individual, procesos de Certificación, otorgados por instituciones no educativas, pero que a nivel del área de competencia han venido reconociéndose como avaladoras de la competencia intelectual del trabajador en áreas como pueden ser de Auditoría, ya sea a nivel de sistemas o a nivel financiero o de Gerencia de proyectos, etc. Lo anterior posibilita que un trabajador del Departamento pueda desempeñarse de manera independiente como consultor o en otras empresas que trabajan esas áreas en común, como empresas de Auditoría, para nuestro caso.
Ver entrevista Yulani Mujica