viernes, 26 de noviembre de 2010

EMPRENDIMIENTO, EDUCACIÓN Y TIC: LA TRÍADA DE LA ESPERANZA

I. ¿Cómo empieza todo esto?

Dadas las circunstancias actuales donde las condiciones laborales son cambiantes y como lo menciona Carnoy no se puede confiar en trabajar para la misma empresa por mucho tiempo, una de las opciones que queda y que además está siendo promovida para la generación de empleo es la creación de empresa.

En este orden de ideas, el gobierno nacional ha venido implementando la política del emprendimiento que consiste en la promoción del espíritu empresarial y la creación de empresas. “Esta política está orientada a generar las condiciones para que las propuestas productivas cuenten con asistencia y crédito y para que las personas emprendedoras desarrollen las competencias y actitudes necesarias para que sus iniciativas sean productivas y sostenibles. (CORPOEDUCACIÓN, 2003, pág. 10). Es así como surgen las llamadas incubadoras de empresas, cuyo objetivo es brindar la infraestructura física y humana para orientar la creación de una empresa de cualquier índole o en algunos casos se especializan, como es el caso de PRANA- Incubadora de empresas culturales e industrias creativas, cuya misión se expresa de la siguiente manera:

Prana es una plataforma capaz de generar trabajo e impulsar empresas sostenibles del sector cultural y creativo de Colombia, mediante la información, investigación, capacitación, desarrollo de proyectos, asesoría, conformación de redes, agremiaciones y comercialización de productos y/o servicios con identidad para un mercado global, con miras a estimular el espíritu empresarial y el liderazgo, fortalecer los sectores económico, educativo y social a nivel regional y nacional. (http://www.digaredesign.com/vinculos3.php#2, visitada el 19 de noviembre de 2010)

Con las condiciones expresadas al inicio, el contexto es la creación de una empresa del sector cultural y creativo, específicamente en el área de diseño de medios interactivos, pues la idea consiste en realizar contenidos para tableros digitales interactivos para el área de español y literatura de educación básica; aunque existen muchas empresas de este tipo que se concentran tanto en producir los contenidos como en comercializarlos, dichos contenidos presentan por lo general varios inconvenientes como: poco interactividad y en otros casos se convierten en temas digitalizados.

II. El dúo educación y TIC

Pensar la relación educación y TIC implica comprender en primera instancia, el concepto amplio de educación como lo propone Martín Barbero en su conferencia: Ciudad educativa: de una sociedad con sistema educativo a una sociedad del conocimiento y el aprendizaje, donde fundamentalmente presenta la idea de una ciudad educadora; en esa medida, los avances técnicos, tecnológicos, asuntos sociales, económicos, políticos (pasando por los éticos y hasta por los filosóficos) están relacionados con la educación.
Una visión simplista del asunto, puede reducir la relación entre educación y TIC al mero instrumentalismo, donde las reflexiones didácticas, pedagógicas y teleológicas de la educación tienen poca o ninguna trascendencia; sin embargo, las TIC tienen mayor impacto del que los mismos docentes y sistema educativo quieren ver.

Es común escuchar lo mucho que avanza la tecnología, la intromisión de las TIC en los eventos cotidianos del ser humano, etc., etc.; más allá del acceso tecnológico, se hace necesario pensar las nuevas formas de relaciones interpersonales y laborales que estos adelantos han instaurado, ayudados, claro está, por otros procesos sociales como la movilidad –principalmente por motivos académicos o laborales– y cómo dichos cambios afectan directa o indirectamente la escuela.

Todo lo anterior, conduce hacia la necesidad de pensar en la competencia tecnológica, donde cobre especial relevancia la actitud reflexiva frente a las TIC en momentos en los que el sistema educativo no se basa en la transmisión de información y en la reproducción de estructuras sociales y de poder como lo afirmaban los sociólogos de la educación de principios del siglo XX, sino en la formación de personas capaces de aprende de los otros, con los otros y algunas veces a pesar de los otros; además de ser personas que sean capaces de “filtrar” la información para diferenciar entre la de alta y baja calidad. En este orden de ideas, podría aventurarse a decir que el primer paso hacia la ésta competencia es estar en capacidad de interactuar crítica y productivamente con una sociedad cada vez más inmersa en la tecnología, pues:
se espera que todos los individuos estén en capacidad de comprender, evaluar, usar y transformar artefactos, procesos y sistemas tecnológicos para la vida social y productiva y, además, como requisito indispensable para el desarrollo científico y tecnológico del país, y posibilitar su inserción en el mundo globalizado donde estos desarrollos se constituyen en factores de competitividad, productividad e innovación. (Ministerio de Educación Nacional, 2006, pág. 3)

Siguiendo esta línea, es posible pensar que los jóvenes de hoy son más competentes tecnológicamente que sus mismos maestros, dado que ellos nacieron siendo nativos digitales, lo cual los ubica en otra perspectiva porque requieren de ambientes de aprendizaje más interactivos, porque el hecho de que las nuevas generaciones se configuren a partir de un lenguaje distinto marca de entrada una necesidad, porque “our students today are all ‘native speakers’ of the digital language of computers, video games and the Internet”. (Prensky, 2001, p. 1) De otro lado, este autor se pregunta “so what does that make the rest of us? Those of us who were not born into the digital world but have, at some later point in our lives, become fascinated by and adopted many or most aspects of the new technology are, and always will be compared to them, Digital Immigrants”. (Ibíd., p. 1- 2)

La brecha generacional que se explicita, se puede dirimir con la aplicación del edupunk, el cual está “centrado en el estudiante, en la variedad de fuentes, en la inventiva, en la creación par a par más que corporativamente, y suscrito por una postura política progresista”. (Downes, 2010, p. XII) lo que necesariamente lo lleva a afirmar que:
El papel del edupunk debe ser que cada uno cree su propio proceso de aprendizaje, utilizando los materiales que estén al alcance de la mano, para avanzar en la agenda propia y no en una lógica y un lenguaje de participación entregados intactos por la sociedad. La participación es esencialmente transformadora, no solo de nosotros mismos, sino de cualquier comunidad o red en la que seamos parte. (Ibídem)

Esto conduce hacia el concepto de los desordenamientos lingüísticos que aborda Orozco (2004), éstos aluden al terreno que los lenguajes audiovisuales han ganado frente al lenguaje escrito, el cual se asemeja con lo estático, dicho cambio está siendo el vehículo y a la vez la propuesta en la construcción de conocimiento y en las formas de aprender.

Dadas esas nuevas formas de aprender, mediadas por los desordenamientos lingüísticos y por ende más cercanas a las Tecnologías de la Información y la Comunicación, se hace necesario proponer contenidos que no sólo abarquen un tema sino que se planteen como unidades y no como temas aislados, donde tanto el estudiante como el docente participen de un proceso de aprendizaje –a diferente escala– y que se empiece a calar en el discurso pedagógico que en el aula no ocurre un solo proceso sino dos, porque el hecho de que se esté enseñando algo no asegura que alguien esté aprendiendo. De esta forma, se debería hablar de los procesos de enseñanza y de aprendizaje que ocurren en el aula. Al respecto, la consultora canadiense sobre las TIC en educación, Ethel Thayer afirma que:

El uso de TIC en la educación (e-learning) permite a los estudiantes aprender a su propio ritmo y sobre su propia base de conocimiento. En vez de ser la figura central del escenario, el profesor se convierte en un guía. Eso hace la diferencia en el aula: se pasa de darle un 90% de importancia a la enseñanza y un 10% al aprendizaje, a darles un 50 y 50.

En los procesos de e-learning el profesor no es “la única persona que sabe”. Es facilitador en un proceso mediante el cual, haciendo un uso eficiente de las TIC, los estudiantes pueden adquirir la información, procesarla y aprender por sí mismos. Cuando se comprende que el acceso a la información es siempre posible en cualquier parte, el proceso de aprendizaje se vuelve más importante que el contenido. La atención pedagógica se desplaza entonces en función de crear habilidades para comunicarse, colaborar y participar en el desarrollo del conocimiento”. (Thayer, 2006, pág. 13)

Sin embargo, esto implica un cambio progresivo por parte de los docentes, pues al ser inmigrantes digitales muchos le temen enfrentarse a las TIC y dejar al descubierto que en este aspecto muchos de sus estudiantes pueden tener mejores desempeños que ellos. Este temor se fundamenta en que si se muestran como aprendices pierden autoridad frente a unos alumnos que cada vez son más “difíciles de manejar” en términos disciplinares.


III. Hacia la tríada de la esperanza

Para que la idea de empresa pueda empezar a materializarse, se debe pensar en el valor agregado del producto que se comercializará, de manera que responda a las demandas de todos los actores educativos. Lo primero es acompañar la presentación de los contenidos con el acompañamiento pedagógico que se requerirá para que dichas incorporaciones sean exitosas. Para ello se debe partir de la idea de que incorporar las TIC a la educación no es tan simple como adquirir hardware, software, conexión a internet, dotar con televisores todas las aulas, etc., se debe pensar en ellas como una mediación para llegar a un objetivo de aprendizaje que el docente ha determinado; en este punto se hace necesario recalcar que no existe una fórmula mágica para la incorporación de las TIC a las aulas sino que cada docente con unas orientaciones básicas vaya explorando y documentando aquellas que han presentado mayores niveles de éxito o cuáles requieren una modificación o funcionan con qué perfil de estudiantes.

Otro aspecto muy importante, es brindarles la confianza de que las TIC no los desplazarán, sino que simplemente serán un medio para que los estudiantes sean más activos y el foco deje de recaer en el contenido y pase al proceso de aprendizaje; además de recalcar que ahora los profesores siguen siendo muy importantes pues los estudiantes seguirán requiriendo de la orientación que le puedan brindar pues las TIC per se no posibilitan procesos de aprendizaje.

Pero, ¿cómo se hará todo esto? Se tiene proyectado que todo lo expresado en los párrafos anteriores sea el sustento pedagógico de los contenidos, pues dicho producto estará acompañado de una capacitación para los docentes de las instituciones educativas que los adquieran; dicha capacitación estará orientada a sensibilizar a los docentes para que incorporen con un sentido pedagógico las TIC a sus clases, buscando generar un clima de confianza hacia ellas al no verlas como algo imposible o que se requiere de grandes presupuestos para poder incorporarlas. Esta capacitación también debe contar con una capacitación técnica sobre la utilización del tablero digital.

Ahora bien, también es importante presentarles desde qué perspectiva de la enseñanza del lenguaje y la literatura están pensados los contenidos y qué implicaciones tiene la lectura hipertextual y cómo bien direccionada también puede ser igual de rigurosa que la “convencional”. Adicionalmente el enfoque semio-lingüístico parte de la idea de que la enseñanza de la lengua debe ir más allá de lo meramente normativo, por ejemplo, la ortografía, las reglas sintácticas, etc. –que dicho sea de paso, ha sido una de las grandes dificultades de la enseñanza del español y una de las razones por las que los estudiantes ante pruebas como las SABER presentan niveles muy bajos de comprensión de lectura –. Dicho enfoque brinda la posibilidad de que los docentes utilicen diversos medios como la radio, la televisión, el cine, etc. y exploren ese tipo de lectura.

A modo de conclusión, y citando a Haddad, el éxito final de las TIC en el aprendizaje se alcanza cuando dejamos de maravillarnos por las TIC y aplicamos nuestras mentes y emociones hacia las maravillas del aprendizaje. Sólo así, se podrá dimensionar el potente medio que son las TIC e integrarlas a la medida que el contexto lo permita, accediendo a contenidos que privilegien el aprendizaje y potencien las habilidades comunicativas de los estudiantes.